Me Lleva El Diablo 1 de octubre
Desde hace 4 días, el panista Ricardo Anaya se ha mantenido en redes sociales con una fuerte actividad, ha publicado una miniserie de 4 capítulos de su affaire con Andrés Manuel López Obrador, con la fiscalía general de la República que prudentemente ya no le contesta al famoso Cerillo.
Pero hay quienes dicen que Ricardo Anaya está muy entretenido preparando su defensa para la comparecencia que tiene el próximo lunes 4 de octubre, y en esa miniserie delineo su defesa, dejando en claro que no se presentará a la audiencia.
No se sabe a ciencia cierta su paradero, pero eso no es ningún impedimento para que comparezca ante un juez por videoconferencia, cosa que podría suceder, pero presencial, nada.
Pero la realidad es que el juez en turno, y el Gobierno de AMLO, pueden dejar de esperarlo.
Lo más seguro es que el lunes Ricardo Anaya no se presentará a la audiencia para conocer y contestar los cargos de corrupción atribuidos a partir del delincuente confeso Emilio Lozoya.
Le asiste cierta razón, a decir verdad, porque no quiere seguir la suerte de Rosario Robles y su compañero de partido y de acusación, Jorge Luis Lavalle, quienes acudieron con la mirada en alto y fueron encarcelados y sometidos a proceso.
Ricardo Anaya ya conoce el capítulo siguiente: se ordenará su aprehensión y a continuación será declarado prófugo de la justicia.
Y él se declarará nuevamente perseguido político.
Tal vez entonces avance hacia la evasión definitiva de la persecución política, dice él del régimen, para, ahora sí, solicitar asilo en Estados Unidos.
Eso sí su actitud tendrá una consecuencia no solo jurídica sino político-electoral porque conforme avancen el tiempo y los pasos procesales, el llamado Joven Maravilla deberá alejarse de sus propósitos de ser candidato presidencial en 2024.
Es decir, de una u otra forma AMLO logrará una parte importante de su objetivo, por el momento, porque falaría completarlo con su encarcelamiento.
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