Luz Neón 199
Manuel Basaldúa Hernández
Las fiestas de los mexicanos tienen su lado A y su lado B, todos saben que siempre viene lo mejor después de lo más bueno. El llamado “recalentado” que es volver a comer el menú dedicado a la fiesta principal, tiene varias funciones muy útiles. Aprovechar al máximo las comidas de las fiestas y no desperdiciar lo que se ha invertido en el jolgorio. El recalentado concentra los sabores de las comidas y realza los sabores. Pero hay otra función sustancial que muchos pasan por alto, o más bien pretenden no saberlo, en el recalentado la familia y los invitados se muestran sin las máscaras utilizadas en la fiesta principal.
En la fiesta principal se visten las mejores galas, en la reunión todos actúan de forma cortés, amable y educada. Se evita hablar de política y de equipos de deportes para no generar polémicas. Los invitados externos, así como las novias o novios de los hijos o sobrinos son discretos y reservados. La madre o padre, actúan como jerarca para marcar los tiempos de inicio de la comida, del brindis, de la apertura de regalos.
En el recalentado se ha roto el turrón (en México no se acostumbra comer turrón ni se rompe nada, pero el dicho es muy socorrido y bien entendible de lo que se refiere- Todos acuden a comer el recalentado a deshoras y se van uniendo conforme van llegando, con sus prendas informales o casuales. Las pláticas son sobre las anécdotas de la fiesta anterior, y sobre los chismes e informaciones de amigos, familiares y conocidos, es decir, se desvelan los secretos mejor guardados y nadie es acusado de imprudente o delator. Ahí la información es diáfana y el ambiente se presta para agregar detalles.
Los datos sobre los vecinos, los acontecimientos de la colonia, o de la comunidad también pueden ser desmenuzados, los temas de la política y sus políticos, sobre los personajes de la farándula y los deportes ya son abordados con soltura y sin discreción.
El recalentado es el territorio recuperado que el tejido social ha ido perdiendo en el espacio socio-político de la comunidad en su conjunto. La sociedad local va encajando sus piezas en este rompecabezas de la sociedad regional y nacional, y las costumbres se vuelven a ejercer gracias a este microcosmos compuesto por la familia en el entorno del hogar.
El recalentado en síntesis es la recuperación, es un ejercicio no tan cotidiano, pero si recurrente de volver a construir la identidad nacional desde su elemento más primario que es la familia.
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