Neon

Luz Neón

Manuel Basaldúa Hernández

De golpe y porrazo desaparecieron decenas de productos en las cafeterías y tienditas escolares debido a un mandato de la Secretaría de Educación Pública a cargo del Gobierno Federal. Lo cual evidencio que gran parte del consumo de alimentos no nutritivos se vendían en las escuelas de educación básica.

Pero el consumo del “lunch” no es una cosa sencilla. Se requiere de varios aspectos: el económico, el temporal, los efectos en la educación y el cultural. Pero no debemos dejar pasar por alto la exposición a la publicidad de productos llamados “chatarra”. Es muy común mirar a los padres de familia ir corriendo con sus hijos a la escuela, y con un envase de yogurt, de Yakult o incluso de un pau-pau o refresco en la mano.

De lunch en la mochila un paquete de galletas, o un pan bimbo en la mayoría de los casos. Y desde luego un dinerito para comprar unas papas o unos churrumais (así, con ese) en el recreo. Si no se consumió ahí, estará el señor o señora del carrito que vende más chatarra a un lado de la escuela. Este es un gasto hormiga, que, aunque parezca paradójico, resulta más práctico y barato que hacerle un buen almuerzo al estudiante; El tiempo para vestir, peinar, y trasladar al estudiante es poco y desayunar tranquilamente en casa no es un hábito que se tenga contemplado en la mas de las veces; los efectos en la educación, aunque no lo parezca pero el consumo de tantas calorías, azucares y grasas pone a los párvulos en calidad de torbellinos, lo cual no permite que estos piensen, estén sentados tranquilos un rato para meditar lo que el profesor o maestra les esta enseñando.

Ya ni se diga en el ejercicio de la comprensión lectora o en la materia de matemáticas (¿todavía existe un espacio para ellas?) donde se requiere de paciencia y dedicación para dominar esas habilidades. Y llegamos al meollo del asunto; el área cultural. En las ciudades ya se ha perdido el gusto, el hábito y la costumbre de consumir productos naturales, de la misma manera que se ha perdido la costumbre de comer toda la familia en casa.

El padre trabaja hasta tarde, al igual que la madre en la mayoría de las veces. Las comidas, por lo regular son a destiempo entre los integrantes de la familia. Y este hecho incide en los ritos de alimentarse sanamente y con alimentos saludables.

La medida tendrá más repercusiones que la sola y simple prohibición de alimentos industrializados. Aquí el reto es que un niño debe consumir 2.000 kcalorias, (70 kcal/kg peso/día) • Proteínas: 1 g/kg peso/día (OMS, RDA). Calcio: 800-1.300 mg/día según la edad (RDI) de los 11 a los 15 años, y de acuerdo a las mediciones para los mas grandes tenemos el rango siguiente: Los niños necesitan alrededor de 2,500 calorías al día.Las niñas necesitan alrededor de 2,200 calorías al día. Adolescentes mayores necesitan alrededor de 3,000 calorías al día. Así que, además de saber cocinar de forma más práctica, eficiente y económica, los padres de familia, al igual que los estudiantes deben saber la medición de si ingesta diaria y medir su economía.

Los gobiernos locales y federales se durmieron en sus laureles porque debieron prever este desajuste en algo tan elemental y esencial de la practica escolar: la alimentación de los estudiantes y sus repercusiones en el aprendizaje. Su foco fue atacar las causas de morbilidades, obesidades y malos hábitos alimenticios, pero sin hacer trabajo previo. Los municipios deberían de haber preparado desayunos escolares alternativos y gratuitos en lo que se normaliza la ingesta de alimentos saludables.

Desde luego que este tema es importante y puede traer resultados positivos en el campo de la salud de los jóvenes. La prohibición debería haber sido gradual, pero este gobierno federal se caracteriza por ocurrencias. Y muchas veces se revierten negativamente las medidas tomadas con tintes populistas y sin criterios de estrategias. Como noticia de último momento, se dice que, ante las protestas de los universitarios en las redes sociales, la medida se limitaría solamente a la educación de nivel primaria y secundaria. No así en prepa y profesional. ¿Cuál podría ser la razón de que en esos niveles no se aplique? En los niveles medio superior y superior ya tienen repercusión en las votaciones y en cuestiones electorales.

La cultura debería ser la plataforma de transformación en ese espacio educativo y alimenticio, y no la cuestión política.

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